Vistas de página en total

jueves, 24 de noviembre de 2011

Crónica Call Center

Hola, buenos días/tardes/noches mi nombre es …………………… ¿En qué puedo ayudarlo?. No más de un año y medio en cada uno de mis pasos por call centers pude aguantar este saludo. Sostengo que pasado el año está el quiebre. Gritos. Insultos. Exigencia extrema e inhumana. Minutos contados para poder ir al baño. ¡Por favor!
Actualmente, nuestro país abunda de trabajos en call center, ya sea de atención al cliente, vendedores de seguros, adhesiones a obras sociales, compras de entradas, etc. Muchos países de Europa, mayormente España, buscan a los argentinos y así tercearizan la mano de obra, ya que obviamente es mucho más “barata”. Casualmente puedo nombrar mi paso por call center trabajando en la atención al cliente de una compañía de telefonía celular española. El lugar alojaba a casi 2000 operadores, la empresa era internacional y de renombre. Mi trabajo consistía en atender las llamadas de los españoles que llamaban para sólo información, “los reclamos son los menos”, comentaba uno de mis capacitadores antes de comenzar mi labor. ¿Reclamos no, sólo información? Inexperiencia de mi parte en pensar que sería así. Nos informaron de una planilla de calidad, esto significaba que estaría siendo escuchado por un famoso plantel de gente llamado “QA”. Este plantel escucharía todas las llamadas y una vez por semana veríamos  una “planillita” con una calificación y distintas observaciones como por ejemplo modismos, amabilidad, problema resuelto, y bla bla bla. Teníamos que manejar 12 programas y mientras tanto hablar con la persona. Como máquinas. En ese momento pensé, ¿podré? Comencé. No había descanso entre llamado y llamado. Sin respiro. 5 minutos para ir al baño, no más, sino te “apercibían”. Los españoles llamaban por puros reclamos y quejas. La compañía de celulares hacía todo mal, y eso nos caía a nosotros. Dentro de esa caja, más conocido como “box”, estábamos con nuestro “ordenador” (así llamado por los españoles) y el “headset” (vincha). Las llamadas caían solas a través de un programa. Ese era el sitio en el cual nos sumergíamos hacía Salamanca que era supuestamente donde si nos preguntaban teníamos que estar. Cada palabra que decíamos eran marcando bien las “s” y “doble l”, lenguaje “neutro”. Pasado los seis meses puedo asegurar que este tipo de trabajo es inaguantable, como por ejemplo en este, imagínense, mercado español. Siempre escuche chistes de que los gallegos no entienden y son duros. ¿Saben qué? No lo creía. Pero sí, es así. Había que explicarles las cosas innumerables veces, obvio, con mucha amabilidad, te estaban escuchando, manejo de programas, el supervisor mismo te estaba escuchando. Mientras los “españolitos” (como los llamaba yo) te gritaban, puteaban y denigraban.
“Recuerden chicos que si les gritan o putean no es con ustedes es con la empresa”, nos decían los supervisores y la gente de calidad. Lo entendía, pero es difícil estar ahí. Siempre pensé, claro lo decís por qué vos no estás hablando con ellos, y no atendes 100 llamados por día de gente quejándose y gritando. Pienso en esa vez que una de las personas de calidad dijo: “Chicos cada vez que atienden tienen que ponerse el muñeco”. Esto se entendía como una especie de hacer un personaje de teleoperador amable, con sonrisa, y separarse de uno mismo para que no nos afecte tanto. Lo intenté y actualmente lo intentó en mi nuevo trabajo que también es call pero no siempre se puede. Hasta en algunos momentos de insultos y gritos me han agarrado palpitaciones. Sí, inhumano. Si aguantaba era porque hace muy poco tiempo me había mudado en pareja y necesitaba subsistir, y sí sacó algo de positivo es que es un trabajo de pocas horas y que da buena remuneración, pero lo negativo es que pasado un tiempo no se aguanta. Dolores de cabeza. Zumbidos en los oídos. Dolores de espalda y cuello. Afonía. Desequilibrio emocional. Presión constante por parte de los supervisores.
Investigando sobre algunas situaciones similares que viven mis “colegas”, me encontré con una tipo de estrés que se da generalmente en las personas que trabajan en call center, llamado “burn-out” (quemarse). Me di cuenta que esto me pasaba. El burn-out es un tipo de estrés prolongado que suele darse en trabajos sociales que implican el trato con las personas e importantes exigencias emocionales en la relación interpersonal, que resultan exteriormente es un deterioro, desgaste o pérdida de la empatía. De alguna manera es un síndrome que conjuga un grupo de afecciones diversas, desde estrés o insomnio a trastornos cardiovasculares. Algunos de los síntomas de burn-out es un fuerte sentimiento de impotencia, ya que desde el momento de levantarse ya se siente cansado. El trabajo no tiene fin y, a pesar de que se hace todo para cumplir con los compromisos, el trabajo nunca se termina. Aparenta sensibilidad, depresión e insatisfacción.  ¿Todo esto? Sí, increíble, pero real. Año y medio, y presenté la renuncia. ¿Y ahora? ¿Nuevamente call center? Lamentablemente sí. El “call” es un trabajo que se encuentra fácilmente. Tiene horarios flexibles y dentro de todo una buena remuneración. Muchos jóvenes lo toman como un primer trabajo, una inserción al mundo laboral. Ya con vasta experiencia en este tipo de trabajo y mi paso en lo que lo llame “la Universidad de los call center”, iría con otro pensamiento, y con otra madurez. Esta vez escogí un call center pero de encuestas, una consultora. El mismo consiste en realizar llamadas para diferentes empresas a lo que llaman “estudios” y hacer encuestas evaluando el nivel de satisfacción. Hace un año y un mes que estoy ahí. Al año está el quiebre.
Es mucho más relajado, sin tanta presión como el anterior. Aunque sea puedo ir a buscar agua para mi “mate automático” sin pensar que los minutos me corren y me pueden apercibir. En comparación lo llame “el paraíso”. De lunes a viernes, un horario considerable de 9 a 15 horas y ya no me llamaban, llamaba yo. Ya no era una mega empresa, sino una empresa sólo con 30 operadores a la mañana y 30 a la tarde.
Un nuevo “box”, ahora sí con computadora, teléfono y vincha. “Equipo completo”. “Mi vida se divide en dos de 9 a 15 y de 15 a 23 que es cuando vuelvo a casa”, me confesó Soledad Álvarez, compañera y empleada de la empresa desde hace poco más de un año. Soledad estudia actuación y está por recibirse, me comentó también que comenzó la “tortura” cuando decidió no hacer más encuestas en la calle porque le pagaban muy poco. “Si fuera sola me chuparía un huevo, pero detrás mío tengo una familia”, agregó.
Lo que mide esta empresa es la “productividad” (cantidad de encuestas que se hace dependen el estudio y horas trabajas) y se hace una devolución con un “equipito” de calidad y las supervisoras, que por cierto una es abogada y la otra psicóloga. Apenas supe que los supervisores eran profesionales recibidos, me pregunté: ¿Por qué estarán acá?
No eran tan estrictos hasta hace seis meses atrás. La idea de paraíso se me fue yendo. Sí, hubo un cambio. Cambio, porque la empresa quiere apuntar para arriba, ser una consultora mejor y eso trae cambios para que seamos una maquinita y no personas. Cambio, que cuando vas a alguna devolución te cuentan las veces que te paraste. Cambio, que casi no podes hablar con el de lado porque te vigilan. Cambio, que hace unos meses llego un gran compañero a cada una de las salas en las que estamos ubicados, “El espejo”. Se preguntan: ¿Quién es el espejo? ¿Qué función cumple? El espejo, es literalmente un espejo de forma redonda como esos espejos que están por ejemplo puestos en los colectivos arriba de cada puerta para que el chofer pueda ver quien se baja. Tenemos un espejo así en cada una de nuestras salas. Al principio, pensábamos que lo que harían con esos espejos es vigilarnos. Luego tuvimos una charla en la cual nos dijeron que esos espejos cumplían la función de que si estábamos mal o necesitábamos algo, que hiciésemos señas como con las manos, una especie de ¡Me ahogo! Que notable.
“Lo positivo del call son los compañeros, quienes son humanos no máquinas como somos cada vez que se prende la luz roja del teléfono”, contó Soledad. Otras de mis compañeras y empleadas del call se llama Érica Córdoba, quien me comentó que lo bueno es que es un trabajo estable y con obra social, para ella es muy importante ya que antes de este trabajo se le hizo muy difícil porque sólo había trabajado en países de Asía donde vivió mucho tiempo. Algunas experiencias graciosas también pasan cuando se habla con las personas, como la que le pasó a Erica al poco tiempo que había comenzado a trabajar. “Una vez, un hombre me escucho y me dijo:- Hmm, que linda voz tenés! ¿Qué te parece linda si nos imaginamos en la playa tomando unos daikiris? No supe que hacer y en mi inexperiencia me quedé como shockeada y le corte”, me contó mientras reía recordando del momento.
Como comenté antes, llamo a personas para hacerles encuestas de satisfacción, preguntó si está dispuestos a responder o si no. Sí es sí se comienza o sino se trata de acordar un horario para que la persona la realice. Hay que repetir una y otra vez las cosas. Soportas puteadas y gritos. ¡Y hay que ser amable! Lo peor que te pueden hacer es cortarte a mitad de la encuesta o casi por terminar. Porque uno pone todo el empeño, amabilidad y cortesía y te cortan. Para un encuestador, es lo peor. Un día recuerdo que me habían contestado muy mal, me habían gritado y me cortaron casi finalizando la encuesta. ¡Cartón lleno! Me empezó a agarrar palpitaciones y un calor que comenzaba desde la punta de los dedos de mis pies. Mis compañeros de toda la sala haciendo encuestas. Me levanté muy mal, fui hasta el baño y me puse a llorar desde lo más profundo. Impotencia. Cansancio. Recuerdo que en ese minuto que pasó pensé en dejar todo e irme. Lo medité. Y sólo me moje la cara y volví a mi puesto de trabajo. ¿Un nuevo síndrome de Burn-out? Sí, lo creo. Quemado. Quemadísimo. Chau. “Muchas gracias por haberme atendido, muy amable, que tenga buenos días”.

“M

“Muchas gracias por haberme atendido, muy amable, que tenga buenos días”.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Entrevista a Luis Ventura


Luis Ventura: “Hay que mirar las otras televisiones”

El periodista de espectáculos Luis Ventura reflexionó sobre la programación del 2011 y sobre las mejores y peores apuestas. “Tenemos mucha alternativa televisiva”, reconoció Ventura en su oficina del Diario Crónica que hoy lo tiene como Jefe de espectáculos.


-Ya finalizando el 2011, ¿qué balance haces de la televisión?
- El 2011 lo veo con un poquito más de ficción que el año pasado. Por ejemplo ha habido una apertura en una pantalla como es América que ha instalado en el prime time una ficción diaria.

-Y de Canal 9 que instaló nuevas ficciones, ¿qué pensás?
-Con Canal 9 hay algo que me hace ruido. Veo que hay muy poca ficción nacional.

-¿Mucho producto enlatado?
-Mucho enlatado, mucho producto de afuera, mucho “baratijo”. Lo que nos mandan es “mierda”. Estamos viendo latas de reparto con no muy buenos materiales, con historias muy retorcidas que no tienen ningún tipo de identidad con nuestra sociedad. No me parece bueno.

-¿Por qué no te parece bueno?
-Porque creo que ya la gente no se siente para nada identificada con el típico culebrón de la chica pobre que va a trabajar a la casa de un millonario y después se terminan casando.

-En el caso de la TV Pública (canal 7), ¿Cómo viste la propuesta de la ficción de la actriz Florencia Peña, “Sr. y Sra. Camas”?
-Me pareció un buen intento de Florencia (Peña), una buena remada, pero el contenido fue una cagada. Fue una historia básica y aburrida que no cautivó al público.

-Telefé lanzó nuevamente “Gran Hermano”, ¿cómo ves esta apuesta?
-A mi particularmente el reality show no me gusta. Rescato la conducción de una “amigaso” como es Jorge Rial, que me parece que le saca jugo a las piedras. Está aprovechando esta alternativa televisiva, que ha arrancado muy bien y que me parece que le va a dar batalla a todos los productos que está generando Ideas del Sur y Tinelli.

-¿Qué es lo que no te gusta del reality show?
-No me gusta, es una cuestión de gustos, es cómo que por qué no te gusta la crema chantilly, no lo puedo explicar.

-En la televisión de aire hay muchos programas centralizados en “Bailando por un sueño” (Showmatch), ¿sentís que estamos al frente de una televisión pobre?
-No. Hay que viajar un poco y mirar las otras televisiones para darnos cuenta lo que tenemos acá. Si no te conformas con lo que hay, hay cable. Y el cable, ha empezado a tener injerencia, sobre todo en programas periodísticos, en programas de noticias y programas deportivos.

-Y los programas de archivo que repiten lo mismo, ¿te gustan?
-Hay algunos que sí. Me gusta “Zapping” (Telefé) y CQC (Telefé) cuando va por lo que es archivo.


-Volviendo al balance del 2011, ¿Cuál fue la mejor ficción?
-La apuesta de Francella con el “Hombre de tu vida” (Telefé) me gusto mucho eso y me gusto mucho “El Puntero” (El Trece). Ha sido lo mejor que he visto.

-¿Y el éxito menos esperado?
-La “Enana Noelía”. Me sorprendió mucho en cuanto a lo que puede llegar a dar artísticamente. 


El fútbol, una pasión

Para Luis Ventura otra de sus pasiones es el fútbol. El hincha de Lanús, comenzó su carrera en el deporte donde escribió en una revista del diario Crónica del Mundial ´86. El periodista comentó que hace tres años atrás dirigió el equipo “El Porvenir” y recuerda que fue una “gran experiencia”. “Estoy terminando el curso de director técnico – confesó – Para que nadie me reclame el título”.
     Con su fanatismo por el fútbol, Ventura dijo que para el año que viene quizás de una sorpresa. “Estoy pensando en abandonar un poco el periodismo y dedicarme al fútbol”, reveló. Su idea es dirigir un equipo a la mañana y trabajar de tarde en lo más conveniente que sea para su carrera.

“Un amigo”

Luis Ventura comentó que se conoció con Rial en el Diario Crónica. “Un amigo me dijo que si le podía dar una oportunidad en el diario y así comenzó la relación”, recordó el periodista. Al principio, develó que tenía miedo porque Jorge (Rial) lo quería llevar a la televisión y pensaba que esto iba a deteriorar la amistad.
     El jefe de espectáculos del Diario Crónica dijo que en 1995 se decidió y comenzó junto a Rial con el programa “Paparazzi” en Telefé. Ahora comparten el programa “Intrusos” (América), “Ciudad Goti-K” por radio “La Red” (AM 910), la revista “Paparazzi” y el sitio web “Primicias Ya” (http://www.primiciasya.com). “Hay discordia como en toda convivencia y vamos aprendiendo”, concluyó Ventura.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Lita De Lázzari: “La televisión
deja a la mujer horrible”

La presidenta honoraria de la Liga de Amas de Casa declaró que hoy ponen a las “chicas” sin inteligencia, ni nada. Además recalcó que va a lanzar una campaña para que no se compren los productos que se publicitan en los programas donde se las muestra con el “piolín en la cola”.

La actual presidenta honoraria de la Liga de Amas de Casa, Lita de Lázzari se refirió al segmento “Bailando por un sueño” que se trasmite en el programa “Showmatch” por El Trece. Lita lamentó que hoy en día la televisión este devaluada y que de que se muestre a la mujer horrible sin proyecto de inteligencia, sólo con el “piolín en la cola”.  “Está muy mal, los chicos, los padres y los abuelos lo ven, no me gusta”, enfatizó Lita luego de su programa de radio “En contacto” que se trasmite por Radio Del Pueblo todos los miércoles de 15 a 17 horas.
     La consejera de las amas de casa tal como se la conoce desde que inició su programa en el viejo ATC, anunció que tiene que haber un cambio en la televisión. Lita confesó que tiene pensado, más adelante, largar una campaña de no comprar los productos que se publicitan en los programas donde dejan a la mujer “barata”, sin capacidad de nada.
     Con su experiencia en la Liga de Amas de Casa, Lita admitió que los precios en el mandato del ministro de economía Amado Boudou se mantuvieron. “No llegó a una inflación tremenda, pero hay que tener cuidado con lo que se viene”, aseguró. En cuanto a la reelección de Cristina dijo que “tiene a todos a favor de ella en el Senado”, y demostró no querer profundizar más en el tema.
     Hace cuatro años la conductora de radio abandonó la Liga de Amas de Casas y actualmente es presidenta honoraria. “Tuve dos infartos y tuve que dejar, me tengo que cuidar”, recalcó con fuerza. Ahora, contó que quería que entren los hombres y por eso armó UNICA (Unión Intercontinental de Amas de Casa y Consumidores de Argentina) una institución que lucha en defensa de los derechos y obligaciones de los consumidores y usuarios. Lita comentó que los hombres la pueden ayudar hablando con las empresas así mejoran los precios. “Hay muchachos que van a comprar y compran muy bien, yo lo he visto”, agregó.
     Con 86 años y recordada por su famosa frase “camine señora, camine”, Lita sigue dando consejos a las amas de casa ahora desde su programa de radio donde prefiere no hablar de política porque dice que la gente está aburrida. Lita insiste que lo que tienen que hacer las “chicas” cuando van a comprar es ir con una “listita”, no apartarse de la lista y es importante ir con el “estómago lleno”. Remarca que hay que ir con tiempo y no a las apuradas. Además dijo que vio como compran las alemanas, las italianas y las inglesas y nada que ver con las argentinas, “ellas protestan por los precios”.
     “Lita de América”, como la nombraron este año en Brasil en un congreso mundial de consumidores, contó que durante diez años fue presidenta mundial de las amas de casa y que la votaron en países como España, Alemania, y Chile. Recordó como hace unos años en Alemania gracias a ella aumentó el consumo de carne argentina un 7%. “Me llamaron volcán en erupción - exclamó con risas Lita -  Porque soy tan revolucionaria”.
     Lita confesó que lo que la hace sentir joven es estar   con los jóvenes. “Tengo 86 años y parezco una piba de 15”, sostuvo contenta. La conductora de radio comentó que un joven le hizo una canción y que después la fue a buscar para filmar un video. “Vi el video y me quería morir – dijo alegre Lita – Yo bailando con un chino”. Además, adelantó que va a salir en una publicidad junto al mediático “Amigacho” y agregó: “Me gusta mucho ayudar a los jóvenes porque son auténticos”.

Los números del INDEC son una                            “mentira”

La presidenta honoraria de la Liga de Amas de Casa, Lita de Lázzari se sintió indignada cuando se difundieron los últimos datos del INDEC (Instituto Nacional de Estadística y Censos) sobre el resultado del censo que dio que el precio de la canasta básica es de $197,27 por mes. “La verdad no se a donde fueron a hacer eso - disintió la conductora de radio – No es cierto. Al mismo tiempo, aseguró enojada: “Los que sacaron esos datos nunca fueron a comprar, no saben nada”.
Con su trayectoria ayudando a las amas de casa, Lita insistió que los números que arrojó el INDEC son “una mentira”. Además, invitó a que se revea el censo y aseguró que hay que hacerlo otra vez. “Que lo hagan de nuevo y después hablamos”, recalcó De Lázzari. La ex conductora de televisión pronosticó que para los precios de navidad los empresarios van a intentar abaratar los costos de todos los productos porque a ellos no les conviene tener una gran inflación. Una vez más Lita aconsejó: “Si pueden empezar a comprar alguna cosita, compren y guarden”.